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El interiorista toledano que triunfa

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Se ha consagrado como una de las estrellas del interiorismo. Tomás Alía (Lagartera-Toledo, 1964) está trabajando en proyectos en Emiratos Árabes, Marruecos, Holanda y la capital de España. Maestro del color y gurú de los locales de ocio, la huella de Alía se ha extendido también a México Distrito Federal y a Buenos Aires, donde hay dos hoteles que llevan su firma.

Desde que diseñó una parte del trayecto de la boda del Príncipe Felipe, en 2005, el toledano ha seguido subiendo su cotización.

Tomás Alía, Premio Nacional de Arquitectura de Interiores, está afianzando su dimensión internacional en los últimos tiempos. Tras diseñar los interiores de dos hoteles en México DF y en plena Avenida 9 de julio de Buenos Aires (Argentina), el creador lagarterano está trabajando ahora en un importante proyecto en los Emiratos Árabes, que más adelante se conocerá con detalle. Marruecos, donde tiene una casa, y Argelia, son otros de los países donde está dejando también su huella, especialmente en hoteles y viviendas particulares.


Yo parto de un espacio neutral y lo mancho de color”, dice Alía a la hora de condensar su forma de trabajar en una frase. Sus espacios son alegres y optimistas, mezclando clasicismo y vanguardia, lo étnico con lo rompedor, de ahí que acredite una indiscutible reputación como arquitecto de interiores de lugares de marcha y ocio. Ahí están, en Madrid, “Reina Bruja”, “Larios Café”, “Sol y Sombra”, “Moma 56”, “Ananda” o “Nueva Fontana”, o “Rumm” en Canarias o “Aliatar” en Granada, o “L´Umbracle” en Valencia. “Creo que me llaman para ser el arquitecto de interiores de muchos locales de ocio porque el planteamiento ha funcionado muy bien y han sido muy rentables”, explica el protagonista, quien es especialista en “espacios multifuncionales, donde se pueda comer, bailar y comprar”.

Alía ha impregnado las atmósferas de estos establecimientos de “una cultura de club”, dando personalidad propia a la luz, que con el toledano alcanza una especial expresividad, de ahí que le denominaran “el arquitecto de la luz”.


Sabe perfectamente cómo inundar de buenas vibraciones el enclave con su formidable paleta de colores. Él asegura que uno de sus pasaportes hacia el éxito es que “siempre me he arriesgado mucho. Me he tirado a la piscina sin saber si había agua”.


Asegura, además, que el interiorismo depende siempre del contexto, el entorno y la ubicación. Partiendo de esos parámetros Alía lanza su creatividad inventando lugares que han merecido el aplauso unánime de la crítica especializada.
Para este toledano, el interiorismo tiene que ser democrático. “Los planteamientos de élite hay que dejarlos para espacios museísticos”, afirma con convicción al tiempo que añade, con rotundidad, que “me gusta humanizar los espacios. El interiorismo tiene que llegar a todo el mundo”.


A la hora de auscultar las tendencias que imperan actualmente, él se centra en el color, afirmando que “hemos pasado de los azules a los rosas”. La mezcla de estilos con ADNs diferentes va a seguir siendo una de las banderas más visibles. “Estamos cogiendo lo mejor de cada época del siglo XX” dice Alía quien considera, además, que “el minimalismo está de capa caída. Los interiores nos tienen que dar información, tienen que llevar elementos que los haga agradables, elegantes y confortables”, afirma con entusiasmo.

Otro de los argumentos que pone en práctica es el reciclado, que está pegando con fuerza en los últimos tiempos, el toque ecológico y sostenible que tantos ríos de tinta hace correr. Aquí utiliza botellas, cartón, redes de pesca y otros elementos que sorprenden. Los muebles de madera reciclada también tienen un lugar privilegiado en su agenda.

Además de en los locales de ocio, su mano se deja ver en los hoteles, no en vano ha diseñado los interiores de nueve de ellos, además de en México y Argentina en Madrid, Canarias, Marbella y Tánger. En esta localidad marroquí, Alía tiene una casa a la que ha acudido algún invitado ilustre. Tánger ha sido la puerta de apertura para conseguir trabajos en el mundo árabe.
Pero en Canarias también se ha hecho notar con fuerza. Una de sus creaciones más sonadas ha sido el Hotel Baobab, en Maspalomas, por el que ha recibido un galardón. De inspiración africana, Alía ha sabido maridarlo con elementos más contemporáneos.


El toledano está ahora moviéndose en diversos frentes que a buen seguro darán que hablar. Uno de los proyectos más interesantes es la reconversión de un palacio en edificio de oficinas en el centro de Madrid. Otro que le tiene muy atareado se está desarrollando muy cerca de la Puerta de Alcalá, también en la capital de España, donde está trabajando en un edificio de viviendas de lujo. Un hotel en Amsterdam (Holanda) también figura en su cartera de pedidos, todo siempre con una filosofía muy clara: “disfrutar trabajando y trabajar disfrutando”.

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