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El futuro del Hospital de Toledo, una incógnita

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Echániz y García-Page se reunieron en la consejería hace apenas un mes
Visita de la comisión de Sanidad a las obras del Hospital la pasada legislatura
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Tras la rescisión del contrato por parte de la Junta a las constructoras que participaban en las obras del Hospital de Toledo se abre una incógnita sobre el futuro de esta infraestructura. Para el consejero Portavoz, Leandro Esteban, la decisión del Ejecutivo supone “la garantía de la construcción de un nuevo hospital para Toledo y los ciudadanos del entorno”. No opina así el PSOE, que defiende la construcción del Hospital tal como estaba previsto. Mientras, el sindicato CCOO teme la privatización del centro.

Estamos ante una magnífica noticia para los ciudadanos”, decía   el consejero Portavoz Leandro Esteban en la rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno, tras anunciar que la Junta había rescindido el contrato con las empresas constructoras del Hospital Universitario de Toledo. Esteban añadía que “el Gobierno regional ha iniciado el procedimiento para redefinir funcionalmente el hospital y poder volverlo a construir, esta vez sí, en términos de racionalidad absoluta”.

Lo cierto es que poco después de que el Gobierno de Cospedal tomase posesión, ya se comenzó a hablar de “redimensionar” el Hospital de Toledo, cuya tercera parte ya está construida. Ahora la decisión es firme y ha comenzado con la rescisión del contrato a la Unión Temporal de Empresas, integrada por Acciona, Ferrovial y Contratas La Mancha, que participaban en la construcción de esta infraestructura.

La voz de alarma la había dado un día antes el alcalde de Toledo, Emiliano García-Page, quien consideraba la actuación de la Junta en este sentido como “un hachazo económico que va a traer consecuencias extraordinarias, no sólo en el terreno de la salud, sino en el terreno de la inversión y, por tanto, de la generación de riqueza”.

 Sin embargo, la opinión del consejero Portavoz es muy distinta a la del alcalde. Así, en su comparecencia tras el Consejo de Gobierno, Esteban calificaba de “pretencioso” llamar “hospital de Toledo” a lo que, a su juicio, “es un barbaridad desde el punto de vista de gestión y presupuestario (…) El proyecto es un esperpento y una pura visión en la cabeza de unos gestores mesiánicos que proyectaron una obra faraónica sin tener presupuesto”.

Esteban fue más allá: “se proyectó una superficie ajardinada equivalente a la de cinco campos de fútbol y el volumen del hospital equivalía a la de 37 estadios de fútbol como el Santiago Bernabéu. Sin embargo, añadió, la Junta de Barreda “no pagaba servicios sociales básicos a los ciudadanos”.

Para argumentar la decisión del Ejecutivo, su Portavoz recordaba que “a fecha de hoy se encuentra ejecutado aproximadamente un 30%, después de cinco años de obra y, de conformidad con el Plan del Gobierno socialista, hoy tendríamos que ejecutar en seis meses el 70% de la obra restante”. Sobre el coste del proyecto, el consejero afirmaba que “fue adjudicado por 299 millones de euros y hoy, después de las modificaciones aprobadas por el Partido Socialista, va por los 362 millones”.

En este sentido, Esteban citaba los últimos estudios realizados sobre gestión hospitalaria, que indican que el mantenimiento de un hospital tiene un coste anual similar al de su construcción. “¿Cómo pensaban mantener el hospital en el futuro si ni siquiera fueron capaces de acabarlo y de ponerlo en funcionamiento?”. Esteban  no dudaba en tachar de “irresponsables” a los dirigentes socialistas que han realizado declaraciones sobre este asunto,  a quienes ha acusado de “mentir a los ciudadanos”.

Por supuesto, la opinión de los aludidos no está en sintonía con la del Ejecutivo. Emiliano García-Page declaraba que la paralización de las obras del Hospital de Toledo se debía a la intención de la Junta de “replantear el asunto (…) La Junta quiere mezclar el fin de la obra del hospital con el negocio”.  A su juicio, la gestión público-privada que se pretende implantar en ciertos hospitales de la región, "puede valer como modelo de gestión para muchos servicios", pero  "mezclar la salud con el dinero es algo muy arriesgado".

El alcalde confesaba sentirse “molesto e indignado” por la decisión de la Junta de rescindir los contratos a las constructoras del Hospital, máxime cuando en la reunión que mantuvo con el consejero de Sanidad y Asuntos Sociales, José Ignacio Echániz, hace apenas un mes, éste sólo le explicó que pensaban hacer un replanteamiento del proyecto,  “pero sin más precisiones, sin saber qué alcance ni qué dimensión”. García-Page recordaba que en ese encuentro con Echániz, tanto el Ayuntamiento como la Junta se comprometieron a “cruzar información" sobre este proyecto. Sin embargo,  sel alcalde insistió en que no le están dando ningún "detalle" .
Aún así, García-Page mostraba su disposición “a escuchar razones y argumentos técnicos”, ya que  su interés es que esta obra "vaya para adelante".

Por su parte, el portavoz del PSOE en la Comisión de Sanidad de las Cortes, Fernando Mora, afirmaba no entender “por qué esta obras no se pueden terminar”. A su juicio, el nuevo hospital de Toledo “es una necesidad sentida por profesionales sanitarios y los ciudadanos”, ya que el hospital Virgen de la Salud “es, hoy por hoy, insuficiente”.
En opinión de Mora, el hospital “está perfectamente dimensionado para una población de 700.000 habitantes, que son los que tiene la provincia de Toledo y de dos millones más que son los que tienen la Comunidad Autónoma y que deberían ser pacientes en determinadas especialidades”.

En CCOO también ha cundido la alerta ante la paralización del Hospital. El secretario provincial, Jesús García Villaraco, considera que la decisión de la Junta, además de acabar con los empleos de las 600 personas que, teóricamente, habrían de estar ahora mismo trabajando en estas obras, puede implicar la privatización de la construcción y de la posterior gestión del centro. Así pues, desde CCOO van a dirigirse a sus compañeros de UGT y a las asociaciones ciudadanas para crear una plataforma en defensa de la sanidad pública y exigir que se reinicien las obras del centro sanitario. Villaraco está dipuesto a salir a la calle si es preciso para que los dirigentes de la Junta escuchen su voz y las de sus compañeros. 

Cabe recordar que el 29 de marzo de 2007 se iniciaban las obras del Hospital General de Toledo, ubicado en la Fase V del Polígono, un macroproyecto que había sido presentado en numerosas ocasiones por el entonces presidente José María Barreda y que fue diseñado por los arquitctos Álvaro Siza y Antonio y Emilio Sánchez Horneros. Entonces se anunciaba que las obras  tendrían un plazo de ejecución de 40 meses. Ahora se espera que la Junta dé un nuevo rumbo a esta infraestructura sanitaria.

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