Desde junio de 2009 funciona en el centro de salud de Palomarejos la Consulta Joven, un dispositivo que ofrece asesoramiento sobre salud a un amplio colectivo que abarca desde niños de 12 años hasta adultos de 30. La agresividad familiar entre adolescentes es uno de los problemas más frecuentes que se encuentra la doctora Gracia Viseu, responsable de esta consulta. Mientras, a los mayores les preocupa la sexualidad.
Desde que en junio de 2009 se pusiera en marcha en el centro de salud de Palomarejos de Toledo la Consulta Joven, alrededor de 300 chicos han pasado por sus dependencias. Este dispositivo surgió por iniciativa de la Junta de Comunidades y con el apoyo del gerente de Atención Primaria de Toledo, Francisco Fernández Páez, preocupado por un sector de chavales que no suelen acudir a los centros sanitarios habitualmente. La doctora Gracia Viseu es la responsable de atender las necesidades de un amplio colectivo que abarca desde niños de 12 años hasta jóvenes de 30.
Cuando a la doctora Viseu le propusieron, hace ya cinco años, la puesta en marcha de esta consulta, indagó en los dispositivos de estas características existentes no sólo en la región, sino a nivel nacional. “Esta consulta surgió más con un concepto preventivo, justo en la edad en la que uno empieza a elegir caminos, que se puede meter en una historia de consumos, que podemos tener problemas de enfermedades de transmisión sexual… Sin embargo, comprobé que faltaba un recurso asistencial no tanto preventivo, de asesoría, de información, que ya existen. Era necesario que un joven que tuviera un problema supiera donde ir a pedir una asistencia. Y que a partir de esa asistencia pudieras captar al joven para una atención integral: a veces el chico te viene por un problema en concreto y al final terminas detectando otro tipo de problemas”.
La doctora Viseu cuenta con la coordinación de otros departamentos del complejo hospitalario de Toledo, como salud mental, ginecología o la unidad de conductas adictivas. Eso sí, aclara que la consulta joven proporciona, ante todo, atención médica: “yo no soy psicóloga”, dice.
El acceso a este recurso puede ser directo, a través del teléfono 925 25 99 76, o bien mediante la derivación de un pediatra o un médico de familia. “Como este servicio ya empieza a ser un poco más conocido, algunos han acudido a urgencias o al hospital y les han dicho que venga aquí. Son casos que vienen sin cita, pero se les ve igual”.
En cuanto a los motivos que más impulsan a los chavales a asistir a este dispositivo, la doctora Viseu sitúa en cabeza lo que ella denomina “problemas de comunicación entre padres e hijos, no pactar acuerdos… A partir de los 13 años comienza el despuntar de la adolescencia, el querer ser autónomos, perfilar su personalidad. Eso muchas veces les lleva a ser “exigentes” con los padres porque no saben expresarse de otra manera. Y desde aquí intentamos ayudarles. Yo no les suelo mandar a un psicólogo. Normalmente los más jóvenes vienen con sus padres, acuden un poco obligados, suelen ser los padres los que demandan la consulta porque no saben qué hacer con sus hijos”.
Es fundamental que en esa primera cita ella logre “enganchar” a los chavales. De ahí que les dedique el tiempo necesario, a veces horas, para indagar en el origen de esas dificultades. “La primera vez, que venga obligado, bien. Pero no me vale trabajar con él en consultas sucesivas si no va a venir por decisión propia. De hecho, la primera vez que entran, que vienen con el padre o la madre, normalmente no quieren hablar o no saben por qué les han obligado a venir, empiezo por contarles en qué consiste esta consulta, que es una consulta para ellos, que ellos son los protagonistas, que no soy ni psiquiatra ni psicóloga, porque algunos ya han estado en salud mental y no quieren ir a ningún psicólogo. A partir de ahí les digo ‘tú vas a ser el protagonista y se va a hablar de lo que tú quieras’”.
En estos conflictos familiares, continúa esta profesional, “no hay que buscar culpables. Creo que esto forma parte de la sociedad de hoy en día. Es verdad que los padres no tenemos tiempo, y yo me incluyo como madre. Tenemos que ocuparnos del trabajo, de la casa, siempre estamos solucionando problemas caseros. Y es verdad que los niños pasan a un segundo plano. Y cuando llegan a estas edades de la adolescencia vienen exigiendo: ‘quiero esto’ y además con inmediatez: ‘y me lo tienes que solucionar ya’. Ése es el problema, que no has sabido decir ‘para. Espérate un momento, estoy haciendo otra cosa’ o ‘espérate que pare yo y pueda atenderte al cien por cien’. Y se ha perdido mucho el hablar con los hijos: tú no tienes tiempo, él exige y se va haciendo una bola”.
Para atajar esas dificultades de comunicación, que comienza con simples discusiones y llega a los insultos a los padres, la doctora Viseu recomienda llegar a pactos. “Yo les hago ver que es mucho más fácil para ellos ganar cosas que quieren ir consiguiendo de sus padres, si van hablando o pactando, que si van por las malas”.
Lo que ha podido comprobar esta profesional es que la falta de comunicación no tiene nada que ver con el nivel social de los chavales, sino, ante todo “con la educación que se está dando a los hijos hoy en día y la poca implicación de ellos en la vida de los padres”.
Los problemas de comunicación que existen entre los adolescentes y sus padres también se producen entre las parejas. “Vienen más por temas de sexualidad, pero se sigue percibiendo que hablan poco. Son muchos de salir, de ir a la piscina, de ir al cine… Pero luego cuando les dices ‘¿habláis de futuro, de planificación?’ te dicen que no”.
Precisamente recibir información sobre sexualidad no es un motivo frecuente de consulta. “Vienen cuando ya existe el problema y a cualquier edad”, apunta la doctora, quien añade que actualmente niños de esa edad o de menos ya comienzan a mantener relaciones sexuales. “El sexo no se vive como antes, que lo resguardabas para cuando ya había cierta estabilidad o seguridad en la pareja. Ahora se accede antes a las relaciones sexuales”.
En esta actitud tiene mucho que ver el grupo. “Los jóvenes están inmersos en un grupo de iguales: si entre ellos venden que fulanito ya ha tenido relaciones, que puede ser mentira, se sienten quizás obligadas en cierta manera para así poder sentirse integradas en el grupo. Es impresionante: a ver cómo desmontas esto a una adolescente”.
En cuanto a las drogas, la responsable de la Consulta Joven asegura que entre los jóvenes continúan existiendo adicciones, aunque “no constituyen la mayor demanda de este recurso. Sí que tengo chicos que han venido por una problemática concreta y después se ha descubierto que puede haber detrás un consumo de sustancias, que suele ser cannabis”.
Esta profesional ha advertido, durante este año de consulta, que entre los jóvenes que acuden a este dispositivo los problemas de alimentación no son los más frecuentes. “La sociedad está más concienciada al respecto. Sólo he tenido un caso que he derivado a la unidad de salud mental por un peso muy bajo, ya de riesgo. Lo que veo ahora es que los niños no tienen una alimentación variada, eligen su comida. Y ésa es una queja de los padres, que no consiguen que sus hijos coman de todo”.
Existen varias etapas conflictivas en la vida de los jóvenes, según ha podido comprobar en la consulta la doctora Viseu: “una es de los 13 a los 14, cuando pasan de segundo a tercero de la Eso. En ese momento muchos niños dejan de estudiar. Es un momento difícil para aquellos a los que no les gustan los estudios y se han de enfrentar, además, a una vida laboral que no tiene salidas tan fáciles como años atrás. Y se les exige una titulación, que está muy bien, pero al chico le estás obligando a prolongar un tiempo escolar que a veces no es bueno ni para él, porque tiene claro que no quiere estudiar, ni para los profesores que han de mantener a ese alumno en el aula para darle una oportunidad de tener una titulación. Es el propio sistema el que falla”.
Otra fase que suele provocar quebraderos de cabeza entre los chicos se produce a eso de los 16 años, cuando pasan a Bachillerato. “Muchos no saben qué estudiar. Y eso crea conflictos porque tienen que elegir y no tienen claro que quieren hacer el día de mañana. Es un momento en el que se agobian muchísimo”.
Los 18 años coinciden con la edad legal que les confiere “un estatus diferente”, a la vez que les llega el momento de elegir carrera. “Muchos creen que los padres ya no les tienen que poner límite. Y normalmente en primero de la Universidad caen en el disfrute y el estudio queda en un segundo plano. En segundo de carrera ya se nota un cambio, están más tranquilos y empiezan a valorar lo que han estado discutiendo antes con los padres”.
A edades superiores, los problemas sexuales son los que provocan más visitas a la consulta. La elección de anticonceptivos o la crisis de relación de pareja lleva a alguno de sus miembros a asistir a este dispositivo a pedir asesoramiento.
La confidencialidad en la Consulta Joven está garantizada. Actualmente este dispositivo de Palomarejos recibe pacientes de toda el área de Toledo, aunque la intención de la Gerencia es extenderla a todo los centros de salud del área.
Lo que es evidente es que se deben atajar cuanto antes estos problemas, que pueden acarrear graves inconvenientes en el futuro: si un joven no encuentra su camino profesional, puede sufrir una depresión. Si no toma las medidas profilácticas adecuadas corre el riesgo de padecer una enfermedad de transmisión sexual. Un último consejo de la doctora Viseu dirigido a los padres para tratar a sus hijos: “que el tiempo que les dediquemos, aunque sea breve, sea al cien por cien”.
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