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Los Príncipes, invitados a la inauguración del Palacio de Congresos

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Tras diez años de obras, con un coste de 51 millones de euros, el Palacio de Congresos de Toledo parece ver la luz. El alcalde, Emiliano García-Page, en su última visita a la espectacular infraestructura, anunció que será inagurado durante el Corpus, en un acto al que invitará a los Príncipes de Asturias.

Para elegir el nombre del Palacio, el regidor contará con los vecinos, que podrán enviar sus sugerencias a través de las redes sociales. De momento, ‘El Greco’ es una denominación que gana fuerza.

Si Dios quiere y si no hay ningún problema”, decía el concejal de Urbanismo, Javier Nicolás, el  Palacio de Congresos de Toledo será, por fin, inaugurado el próximo mes de junio. La intención del alcalde, Emiliano García-Page es que el acto tenga lugar coincidiendo con la festividad del Corpues, y que cuente con la presencia de los Príncipes de Asturias. Por fin se acerca el final de una infraestructura magnífica, cuyas obras se iniciaron allá por 2002 y cuyo coste total ha ascendido a 51 millones de euros que han sido cofinanciados con fondos europeos, Junta de Comunidades, Diputación y el propio Ayuntamiento.

El Palacio de Congresos del Miradero, al que ahora se le quiere buscar un nombre a través de las redes sociales, tiene una larga historia. Fue durante el primer mandato de José Manuel Molina (1999-2003) cuando el entonces alcalde apostó por un enclave emblemático, situado a escasos metros de la plaza de Zocodover, para dotar a la ciudad de una infraestructura que necesitaba, habida cuenta de que Toledo ha acogido en tiempos de bonanza más de 1.800 congresos al año.

La obra fue vista con recelo por el resto de grupos políticos del Ayuntamiento, aunque, finalmente, en 2002 se iniciaba el proceso que había de culminar con el Palacio de Congresos. Para diseñar la infraestructura se eligió al prestigioso arquitecto Rafael Moneo, que lo concibió, según sus propias palabras, “de manera que un espectador no lo note y a la vez de integrarse en la zona, su edificio no interfiera con la perspectiva visual actual”.

Las vicisitudes de la obra han sido diversas, tanto en el aspecto económico como en el técnico. Muchos toledanos recuerdan como, en marzo de 2006,  el deslizamiento de una roca de granito de más de un millón de kilos de peso y de un volumen aproximado a 30 metros cúbicos en las obras del Palacio de Congresos causó la paralización de la construcción, además de originar cortes de tráfico en una de las principales arterias de acceso al Casco Histórico, la cuesta de las Armas. Afortunadamente no hubo que lamentar daños personales, aunque fue otro momento crítico en el desarrollo de esta centro, que iba a sufrir numerosos retrasos en su ejecución.
Cuando, en 2007, el socialista Emiliano García-Page accedió a la Alcaldía se encontró con una obra sin finalizar y en la que la inversión de dinero se acumulaba. Y nunca parecía suficiente. 

No obstante, en 2009 entraba en servicio la primera fase de las obras del magno proyecto: el aparcamiento subterráneo y las escaleras mecánicas del Miradero, cuyo paseo ya podía ser disfrutado por los vecinos. La construcción del Palacio de Congresos continuaba.
El pasado jueves, 26 de enero, el concejal Javier Nicolás afirmaba “con orgullo”: “esto se acaba”.


El edil explicaba a los medios de comunicación que los trabajos que se están llevando a cabo actualmente están centrados en el revestimiento con paneles de madera de las paredes, tanto del auditorio principal, que tiene capacidad para 950 personas,  como del resto de salas, en las que se podrán llevar a cabo eventos de menores dimensiones como seminarios.
Precisamente el espectacular auditorio fue el centro de la visita de las autoridades, los técnicos y la prensa. Y es que la sala, según Nicolás, tiene capacidad no sólo para acoger congresos, “sino también para escenografías que se pudieran hacer tanto de música como de la propia ópera", ya que el auditorio "tiene su concha acústica y, por lo tanto, es una magnífica instalación para poder hacer conciertos".


No menos feliz se mostraba el alcalde García-Page al anunciar el final de una obra “estratégica para la ciudad”.
A la vez, el regidor anunciaba la puesta en marcha de un proceso en las redes sociales para buscar una denominación al centro"que tenga proyección nacional e internacional, para que todo el mundo sepa dónde está el Palacio de Congresos y dónde está Toledo".
Y es que García-Page, quien es consciente de que los toledanos conocen la zona como el Miradero, pretende  encontrar un nombre que sea "universalmente conocido". Y ‘El Greco’, es uno de los que cuenta con mayores opciones.

El proceso es imparable. La empresa especializada que gestionará el Palacio de Congresos, Gestió i Serveis Trade Center S.A. (GIS), ya tiene contratados eventos para el próximo otoño y todo parece indicar que la nueva infraestructura servirá para potenciar el Casco Histórico.

El Palacio de Congresos de Toledo dispone de una superficie de aproximadamente 12.000 metros cuadrados. El palacio se dividirá en varios espacios: un auditorio panelable totalmente equipado, un gran escenario y capacidad para 600 o 1.000 asistentes y seis salas paneables con un aforo de 140 personas en el teatro. También dispone de una sala multiusos, capaz de albergar desde exposiciones hasta un banquete de 300 invitados, un restaurante con capacidad para 450 comensales y un reservado VIP para 80 personas. Además, dispone del apoyo del aparcamiento del Miradero, que cuenta con una capacidad para 600 vehículos.


Rafael Moneo decía, durante una visita que realizó a las obras en enero de 2011, que “Toledo ha comprado el Palacio de Congresos a muy buen precio”. 

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