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“Quiero abrir una ventana a China desde Toledo”

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El lunes 23 de enero los chinos celebran su gran fiesta anual: la llegada del año nuevo chino, el Año del Dragón. En España viven oficialmente 100.000 chinos, 1.667 en la provincia de Toledo. Eileen Jiang Ying es una de ellas, una periodista que desde Escalona, donde reside, informa de lo que ocurre en España y de lo que ocurre a sus compatriotas que viven aquí en una televisión de Hong Kong y en un periódico editado en Londres para toda Europa. Desde esta semana enseña chino en el colegio de los Maristas de Toledo y, además, orienta culturalmente a españoles que quieren invertir en China y a chinos que quieren hacerlo en España. Está empeñada en que los dos países se conozcan más y mejor y es todo un ejemplo del espíritu emprendedor y de la veneración al trabajo que profesan los chinos.

Eileen llegó a España, a Jerez, en Cadiz, en el año 2000. Fascinada por el flamenco y por lo “exótica” que encontraba nuestra cultura; decidida a aprender español partiendo de cero y a alejarse por un tiempo de una maratoniana jornada de trabajo en Beijing, en una empresa relacionada con Internet que la mantenía ocupada de 9 a 1 de la mañana, de 2 a 6 de la tarde  y de 7 ú 8 a 1 ó 2 de la madrugada.

“Era una jornada muy habitual. La empresa nos ofrecía un dormitorio y eso facilitaba las horas extras. Y lo hacías con naturalidad, sin plantearte en ningún momento: no quiero volver a la oficina. Los chinos tenemos otra filosofía de la vida, otra forma de entender el tiempo libre, aunque creo que las cosas están cambiando entre los más jóvenes ahora. Tenemos un dicho que conoce todo el mundo en China: dice que somos como piraguas que nos pasamos la vida remando contracorriente, por eso tenemos que esforzarnos continuamente para no caer y seguir avanzando. Un amigo español me preguntó una vez por qué no seguir la corriente; un chino nunca preguntaría eso”.

Un día en Madrid, cuando trabajaba para una agencia de viajes en la que también prolongaba voluntariamente su jornada laboral, una compañera se la quedó mirando al despedirse y le preguntó: “¿de verdad tienes siempre tanto trabajo? Me di cuenta que podía estar incomodando a mis compañeros y que tenía que adaptarme a la forma de vivir de aquí. Lo hice y aprendí a disfrutar de otras cosas, de mi tiempo libre, pero me sigo sintiendo culpable si dejo alguna tarea del trabajo pendiente. Y esto es algo muy común entre los inmigrantes chinos que se han adaptado a la forma de vida de aquí. Las culturas son muy distintas. Los chinos son muy trabajadores y muy emprendedores, quizá por eso su situación económica no es mala y han notado menos la crisis, pero también por eso los chinos que viven en Europa tienen importantes carencias: dedican mucho, mucho tiempo a trabajar y a estudiar y no les queda tiempo para aprender el idioma, la cultura, las costumbres del país en el que están. Al final no salen de su grupito y es una pena”.

En China interesa mucho qué hacen y cómo viven los compatriotas en Europa y Eileen lo cuenta habitualmente en los reportajes que elabora para Phoenix Hong Kong TV y en el Singtao Daily, un periódico en chino que se edita en Londres para toda Europa. Para ellos contó el conflicto en Elche con los fabricantes de calzado o el desmantelamiento en Cataluña de talleres textiles ilegales donde trabajaban decenas de compatriotas. “Era  pura explotación. A nadie le gusta vivir en esas condiciones. A todo el mundo le gusta tener una ducha caliente. En todas partes hay gente dispuesta a aprovecharse de otras personas en situación miserable, pero me parece muy superficial quedarnos en el taller y no ir hasta el final de la cadena, interesarnos por saber adonde van a parar esas camisas, por las marcas que las encargan”.

Eileen también ha informado a sus compatriotas del caso Malaya y otras investigaciones sobre corrupción en España, les ha contado cómo fue la boda del Príncipe Felipe, ha seguido la pista de los chinos que participaron en la Guerra Civil y da cuenta de las relaciones culturales, cada vez más intensas entre los dos países. “En China interesa cada vez más España, cada vez más gente quiere aprender español, conocer un país que para nosotros resulta muy exótico y hacer negocios aquí. Y les gusta mucho saber que por ejemplo el año pasado el instituto Confucio de Madrid multiplicó los exámenes para conseguir el certificado oficial de chino”.

Esta periodista, fiel reflejo del espíritu emprendedor con el que ella misma describe a sus compatriotas, acaba de iniciar esta semana un proyecto educativo que la tiene entusiasmada: enseña chino a alumnos del colegio de Los Maristas de Toledo. “En Madrid o Barcelona hay colegios públicos y privados que ya ofrecen el chino como segundo idioma, pero creo que este es el primero de Castilla la Mancha”. Una veintena de estudiantes se han interesado por la nueva asignatura. “Cuando hicimos la presentación, a la que acudió la Embajada China, nos desbordó el número de padres que vinieron. Tuvimos que cambiar de sala”.

Cuenta que además de que los chavales aprendan a comunicarse, “me gustaría abrir una ventana a China, para que sepan de verdad como es, cómo son los chinos, que sepan que, con nuestras diferencias culturales, todos al final somos iguales: los chinos con la nariz más chata -bromea- pero todos tenemos las mismas inquietudes por mejorar y la misma curiosidad por conocer otros mundos”.

Y además, orienta también a empresarios españoles interesados en instalarse en China y a chinos que quieren vender sus productos en España. Lo hace en su propia consultora y a través de charlas donde la requieren, por ejemplo en la Cámara de Comercio. “Es muy importante tener claro cómo aterrizar en uno u otro país porque las formas de iniciar los negocios, sobre todo, son muy diferentes: si el objetivo es una mesa, el chino cogerá una silla y se sentará al lado para observarla y actuará desde el principio; el español no se acerca de entrada y prefiere hacer un estudio de viabilidad. No digo que uno sea mejor que otro, pero es importante conocer este tipo de cosas”.

A Escalona, donde vive, también ha llevado ya una representación de ayuntamientos chinos. “Se lo propuse al alcalde, Alvaro Gutiérrez, y les pareció muy bien. Y los chinos se tomaron la visita con mucho interés. Estoy segura que de esos contactos, de esos intercambios, tiene que salir algo bueno”
 

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