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Tue22052012

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Faraones

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Últimamente cuando se quiere desprestigiar un proyecto se le califica de 'faraónico', como si los faraones hubieran hecho obras sin consistencia. Pues bien, la RAE dice que faraónico, además de perteneciente o relativo a los faraones, que en este caso no procede, significa "grandioso, fastuoso". Es cierto que, por ejemplo, el hospital de Toledo que se empezó a construir hace cinco años en el Polígono estaba proyectado como una obra importante, pero no me atrevería a decir que fuera fastuosa, y eso que el centro que fue calificado por el consejero socialista Fernando Lamata como "una catedral sanitaria". Ahora amenaza con quedarse en una capilla. Y eso tiene muchos riesgos, máxime en fechas como éstas en las que algún enfermo ha tenido que quedarse a dormir en los pasillos del Virgen de la Salud porque nuestro hospital de referencia no daba abasto. En temas como la sanidad o los servicios sociales hay que ser sensibles,muy sensibles. Todavía podemos presumir de contar con una sanidad pública excepcional, por otro lado la única a la que tienen acceso las personas maltratadas por la crisis. Es evidente que hay que ser austeros, que hay que ahorrar pero, ojo, sin dejar de lado a quienes más lo necesitan.


Sería de agradecer que los responsables de Sanidad de la Junta explicaran a los ciudadanos de Toledo y de su entorno cuáles son sus planes reales para el Hospital. Lo de andar con rumores y especulaciones no favorece ni a los pacientes ni a los políticos, alguno de los cuales convierte sus declaraciones en paradigma de la demagocia a costa de una infraestructura, que queramos o no, Toledo necesita.
Otra obra que también ha durado más de la cuenta, el Palacio de Congresos, parece que llega a su fin. No cabe duda que este centro, que en su momento el exalcalde José Manuel Molina comparó con el Kursaal de San Sebastián, va a revitalizar el Casco Histórico de Toledo, además de ofrecer una imagen moderna de una ciudad que rebosa historia. Justo es reconocerle a Molina su empeño en que el Palacio de Congresos se construyera precisamente en el Miradero, cuando muchos apostaban por la Peraleda u otro lugar allende las murallas. También hay que aplaudir el tesón de su sucesor, Emiliano García-Page que se encontró con una obra a medias, ésta sí fastuosa, que se había convertido en un "marrón" para cualquier Corporación, como en su día confesara el propio alcalde. En breve será una realidad y en estos tiempos de malas noticias, bienvenido sea un centro cultural que, pese a quien pese, los toledanos seguiremos llamando el Miradero. Somos así.

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