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Tue22052012

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Opinión - la rana del tajo

Feliz 2011

Feliz 2011. El año que ha sido declarado Año Internacional de los Bosques por la Asamblea General de las Naciones Unidas. ¡Qué bien! Y además sin fumar. Las ranas ecologistas, sabias e humanistas estamos de enhorabuena. Desde el Jordán os recuerdo y me emociono.

Navidad

Me encanta cantar villancicos, pero está tan revuelto el mundo que ni cantar parece que apetezca. Creo que voy a darme una vuelta por tierra santa y pasar unos días por Belén y otros a tomar las aguas con mis hermanas del Jordán y luego salitrearme en las espesas aguas del mar Muerto, que no es un mar para ranas. No sé si el universo de Belén será como el que se recrea en los belenes salzillescos de toda la vida o será otro menos bucólico donde judíos y palestinos se miran con el rabillo del ojo. Yo ya he decidido ir a dar una vuelta. Así salgo de este marasmo de mazapán y grandes almacenes. A mí es que estas fechas me ponen un poco rara. Me acuerdo de la infancia de zambomba y pandereta, de la calle y hasta de la misa del Gallo. Y ahora me vuelvo mustia de ánimo como si solo sintiera la soledad entre la muchedumbre de ranas que croan y croan sin mirarse las unas a las otras. Y leer, lo que se dice leer, estos días no se puede leer nada. No he visto literatura más hueca, toda llena de expresiones tópicas de buenos deseos que nadie se cree. Casi todo es impostura y comercio. Puestos a ser historicistas, el nacimiento de Jesús se celebra el 25 de diciembre desde el siglo IV, en lugar de una fiesta antigua de tradición romana la del Natali Solis Invicti, en la que se conmemoraba el nacimiento del dios Mitra y en la que la gente se hacía regalos. Vamos que las cosas cambiaron de nombre y ya está. Y así todo. El mismísimo belén, cuyas figuras y paisajes tienen tanta imaginación, lo trajo a España María Amalia de Sajonia, esposa de Carlos III, en el siglo XVIII. Y de Papá Noel no digamos nada es, igual que Santa Klaus, san Nicolás de Bari mezclado con otras leyendas. Así que, ya ven, la realidad no me convence nada, me siento sola, y la historia es falsa. Por eso, he decidido largarme una temporada al Jordán a ver si allí me sube un poco la moral. Pero, entre tanto cojo un vuelo, porque está rana ya no está para hacer saltos de río en río, procuren ser felices y sonrían, es la mejor felicitación y el mejor regalo que pueden hacer a la familia y a los amigos.

¡Felices Pascuas!

Felices Pascuas desean esta rana y su sapo a todas las personas de actitud positiva. Nos parece más importante la actitud que la inteligencia. Hay dos clases de personas en el mundo, las que son felices y las que son desgraciadas. Las personas felices fijan su atención en lo bueno de las cosas y lo disfrutan todo con alegría. Las personas que son infelices: piensan, hablan... desprecian y se quedan siempre con lo negativo, y eso es lo que transmiten. Si el ser infeliz estuviera arraigado en la naturaleza de las personas, estas serían dignas de compasión. A ser infeliz se ¡aprende! practicando. El criticar y el lamentarse se adquiere por imitación o por decisión propia, y la infelicidad va creciendo hasta convertirse en hábito. Por eso, esta rana piensa que la felicidad no es un premio, sino una consecuencia; y el sufrimiento no es un castigo, sino un resultado. Examinemos nuestras actitudes y deseemos ser felices. ¡Es posible! si comenzamos con algo tan simple como pensar en positivo y desterrando todas las palabras negativas de nuestro vocabulario. Las personas con actitud positiva buscan salida a los problemas. Las ranas somos conscientes de lo poco fácil que es ser feliz en esta situación de crisis económica en la que el sistema maltrata a los débiles. Y todas las ranas del mundo pensamos que las grandes transformaciones no empiezan arriba, ni con hechos monumentales y épicos, sino con movimientos pequeños en su forma y que aparecen como irrelevantes para el político y el analista de arriba. La historia no se transforma a partir de plazas llenas o muchedumbres indignadas, sino a partir de la conciencia positiva y organizada de cada uno de nosotros y nosotras, los individuos y los grupos y colectivos que tenemos conciencia de que otro mundo más humano es posible en un sistema que no nos confisque la vida. Vamos que las ranas deseamos ¡felicidad! a quien sea capaz de escuchar el dolor de los de abajo, que no es una concesión, sino que representa darle su lugar a quien está llamado a cambiar la situación, y a quien esté dispuesto a preguntar para buscar la razón profunda de la lucha y del dolor, y, por supuesto a quien esté dispuesto a conocer los agravios y reconocer los elementos de dignidad que permiten las respuestas a las preguntas del pueblo. ¡Felices Pascuas! a los hombres y mujeres de buena actitud.

¡Felices 32!

La Constitución cumple años; 32 exactamente. Es momento de sentirse un poco más patriota que de costumbre y de gritar, como lo hace esta rana y su sapo: ¡España! Andamos en tiempos revueltos, en convulsas situaciones, en río turbulento en el que quieren pescar todo el pescado los ansiosos de siempre. El pueblo debe gritar ¡España!, y todos a una, como Fuenteovejuna, porque siempre habrá quien esté más atento al ansia de poder que al bien común del común de las personas. Por eso se requiere un poco de patriotismo, un mucho de razón y, si me apuran, un punto de voluntad épica. Cuando todo va viento en popa, es muy fácil sacar pecho; sin embargo, cuando hay que apretarse el cinturón, todo se vuelve buscar culpas en el de al lado. En este aniversario constitucional sería bueno parafrasear y recordarle a la gente aquello que dijo JFK: “No hay que preguntarse que pude hacer el país, la nación, por usted, sino qué puede hacer usted por España”. Aquí con nada más ver alguna sombra hay quien echa a correr por donde no haya cantos. Son los de siempre, quienes ni dan la cara ni palo al agua. El pueblo responsable, con los pies en el suelo, como esta rana tiene las ancas en el agua, es el que ha de sacar adelante el carro, aunque los especuladores de siempre, los amos de la estructura invisible pongan palos entre los radios de las ruedas. La Constitución de 1978 fue el resultado de una gran dosis de realismo político y fue el pueblo español, cansado de servidumbres, el verdadero artífice del cambio. Nos dieron una lección que hoy debemos mantener. Hace treinta y dos años los españoles de todo signo, de toda ideología, de toda edad y de toda condición lograron entenderse, supieron renunciar a parte de sus dogmas y asumir las ideas de sus contrarios, tuvieron voluntad de hablar y fueron capaces de soñar con una vida mejor, no para ellos, sino para todos los que vinieran detrás. ¡Que no se olvide esto ahora que tan necesitados estamos de una nueva épica y de un optimismo patrio!. Las ranas gritamos nuestro compromiso y esperamos que los humanos y los humanoides tengan la misma voluntad y la misma altura de miras que nosotros los batracios.

Sphera Antiqva y Ana María Matute

Mira tú por dónde que llevaba yo tiempo pensando