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Una catedral sanitaria para Toledo

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Así quedará el hospital de Toledo
Miembros de la Comisión del Congreso posan junto al consejero y el director del Sescam
Emilio Sánchez-Horneros explica los aspectos de la obra junto a la maqueta del hospital
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Es la obra civil más importante que se realiza en la actualidad en Europa. Con una superficie similar a la de 37 campos de fútbol y 300 millones de euros de presupuesto, el hospital General Universitario de Toledo será un ejemplo de la excelencia de la sanidad española. El arquitecto Emilio Sánchez-Horneros quiere que esta “catedral sanitaria”, como la llama el consejero Lamata, consiga emocionar. En 2012 concluirá la magna obra.

Casi nadie se atreve a aventurar a qué consejero se le ocurrió hacer un gran hospital en Toledo. Tras diversos avatares, en 2004, en la fase V del Polígono comenzó la construcción del que, en un principio, iba a llamarse Hospital General. Durante dos años, en una inmensa parcela de 326.400 metros cuadrados, se removieron tierras. En 2006, el complejo hospitalario cobraba forma. Ahora, cuatro años después, los arquitectos autores del proyecto, el portugués Álvaro Siza y los toledanos Antonio y Emilio Sánchez-Horneros muestran orgullosos una de las obras más emblemáticas que tendrá Toledo. Con un presupuesto que supera los 300 millones de euros, esta ciudad sanitaria, que el consejero Lamata ha bautizado como ‘catedral’, vive unas jornadas de puertas abiertas. La Comisión de Sanidad del Congreso de los Diputados, presidida por Gaspar Llamazares, ha dado el visto bueno al que se convertirá en el hospital más puntero de Europa.

Durante la visita de los parlamentarios nacionales, el encargado de explicar los detalles de esta construcción fue Emilio Sánchez Horneros, director facultativo del proyecto. Un diseño tan impresionante, que, sobre un plano del Casco Histórico de Toledo, ocuparía el 34% de la parte antigua de la ciudad.

El complejo hospitalario de Toledo consta de siete edificios interconectados: administrativo, de atención ambulatoria (consultas externas, rehabilitación, hospitales de día psiquiátricos, oncología y radioterapia); laboratorios (banco de sangre, anatomía patológica, duelos…); urgencias, bloques quirúrgicos, paritorios, esterilización; cirugía mayor ambulatoria, radiodiagnóstico, cuidados críticos, renaminación postquirúrgica, neonatología y UCI pediátrica; cinco bloques de hospitalización general y materno infantil; edificio de gabinetes de exploraciones especiales de diversas especialidades y hospitales de día; hotel de pacientes; guardería (edificio independiente) y edificio industrial (cocina, centrales energéticas, lencería, gestión de los residuos…).

Son varios los objetivos que se planteó el equipo arquitectónico a la hora de diseñar este complejo, que responde al plan funcional propuesto por el Sescam. Emilio Sánchez Horneros indica que se apostó por “una arquitectura muy luminosa” y por hacer “un hospital más amable”. Todo ello mediante “la integración de un gran complejo hospitalario mediante sistemas de fragmentación volumétrica”, con edificios de varios formas y diferentes tonos. Quizás uno de los más llamativo sea el de los laboratorios, por su estructura cilíndrica.

El arquitecto incide en la vocación de “apertura a la ciudad” de este hospital, que, de hecho, dispondrá de una gran plaza, que será la mayor de Toledo.
Por otro lado, se han estudiado con esmero los sistemas de acceso para no interferir en la vida del barrio ni de la ciudad. Por ejemplo, nada de coches en superficie: los aparcamientos serán subterráneos y cada bloque contará con sus propias plazas. El acceso al hospital podrá realizarse no sólo en coche particular, sino en autobús. De hecho, ya se han fijado dos paradas en el perímetro del gran centro.

Especial atención merecen las urgencias, que dispondrán de un vial exclusivo, que discurrirá por un túnel bajo la rotonda cercana a Luz del Tajo.
Precisamente, el hospital, con esa aspiración de ser una zona amable, contará con una galería comercial cubierta, con droguería, perfumería, floristería, cafeterías, ciber-café, peluquería, lavandería… Todos estos establecimientos se situarán en la planta baja de la calle hospitalaria, que será el eje central del complejo. Por otro lado, habrá un hotel para pacientes y una guardería para los niños del personal sanitario.

Una sala de cultos multiconfesional, una biblioteca de pacientes y una sala de ordenadores son algunos de los servicios que formarán parte de esta ciudad sanitaria, integrada por 770 habitaciones individuales y 222 consultas externas.
El hecho de que el futuro hospital sea universitario ha incrementado la importancia del área de docencia e investigación, que dispondrá de dos quirófanos de cirugía experimental, animalario, más de 30 salas de reuniones y un salón de actos para 400 personas.

Se ha mimado la circulación de los pacientes por los diferentes edificios, evitando largos desplazamientos, al igual que se han cuidado otros aspectos: por ejemplo, todas las descargas de materiales se realizarán por un vial que discurrirá bajo rasante, con lo cual “no se verán grandes camiones ni trailers”, aclara Sánchez- Horneros.

En un complejo tan extraordinario cobra especial atención la señalética, de ahí que exista actualmente una comisión que se encarga de este asunto. Pero grupos de trabajo para poner en marcha este hospital ha habido muchos. Sánchez Horneros considera que entre 2.000 y 3.000 personas han participado de una u otra forma en la construcción del Hospital General Universitario de Toledo, que será fruto de “un proceso largo y vivo. Es una construcción de gran complejidad”.

El hospital no pretende ser triste, nada más lejos de la intención de sus arquitectos: el edificio de consultas externas dispondrá de cristales, a través de los cuales se podrán observar las diferentes zonas ajardinadas, que bordearán todo el perímetro de la ciudad sanitaria, que estarán regadas con aguas recicladas.

También se ha cuidado la orientación de cada edificio, a fin de optimizar la energía. Sensores eléctricos se pondrán en marcha cuando no haya suficiente luz natural, se utilizarán fluorescentes y se llevará a cabo una gestión integral de la iluminación en las zonas comunes. “El aislamiento térmico hará que los edificios sean ejemplares”, matiza Sánchez Horneros.

Pero el gran hospital no sólo será consumidor, sino productor de energía a través de un sistema de trigeneración que genera mediante el consumo de un combustible, gas o biomasa, que produce agua fría, agua caliente y electricidad. “El edificio colabora vertiendo electricidad a la red”.
Fernando Lamata y Gaspar Llamazares, durante su visita a las obras, alabaron las excelencias de la sanidad pública, que tendrá una espléndida representación en el Hospital General Universitario de Toledo. Mientras, Emilio Sánchez Horneros, desearía que la gente se sintiera orgullosa de este hospital, “que lo sientieran como propio. Y como toledano, me gustaría que vinieran a pasearlo. Y el summun de una obra arquitectónica es que venga a ser visitada de manera turística.” Cuando faltan más de dos años para su conclusión, ese objetivo ya se ha cumplido: son muchas las personas que han visitado las obras, durante tres horas, a pie.
A la catedral de la sanidad de Toledo ya le queda menos. Sánchez Horneros pide paciencia para disfrutar “a gusto” del mejor hospital de Europa.
 

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