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Un adolescente de 16 años asestó la semana pasada seis puñaladas a su monitora en el novedoso centro de atención a menores con trastornos de conducta que el Gobierno regional abrió en Toledo en septiembre del año pasado. Hugo Muñoz, el director general de Familia, habla en esta entrevista del grave incidente y de cómo la política regional de Menores afronta la intervención con estos adolescentes especialmente conflictivos.
La madre de este adolescente entregó su guarda (su cuidado) al Gobierno de Castilla la Mancha en diciembre de 2008 porque su conflictividad la sobrepasaba. Desde entonces ha estado internado en distintos centros. El pasado abril, la Junta asumió su tutela. A este centro de Toledo, gestionado por Fislem, llegó a comienzos de año. Es único en la región y uno de los pocos que existen en el país donde se integra atención sanitaria (psicólogica y psiquiátrica) y social. Hugo Muñoz asegura que hasta este incidente, el centro estaba logrando “muy buenos resultados”.
-.¿Cómo es posible que este menor se hiciera con un cuchillo en el centro?
Lo estamos investigando, estamos revisando los protocolos para saber dónde hemos fallado. Y hay otra investigación judicial y policial abierta para determinar lo que ha pasado, que es lo que queremos saber. El menaje que utilizan los menores en estos centros es de policarbonato, romo: los tenedores, los cuchillos… , pero también hay cuchillos de cocina que deben guardarse bajo llave y a los que no tienen acceso los chavales.
-Los menores conflictivos no proceden sólo de familias desestructuradas. ¿Qué hace que alcancen ese nivel de agresividad y descontrol?
La familia está cambiando, con la incorporación de los dos miembros de la pareja al trabajo se generan ciertas situaciones en las que se corre el riesgo de intentar compensar el no estar con el niño con darle todo lo que pide, con no imponerle normas e intentar ese colegueo que llevan a una frustración a la negación y a desarrollar conductas violentas cuando, después de mucho tiempo sin negarles nada, se les niega. Son niños que nunca han tenido límites y en el momento en el que se les ponen, reaccionan violentamente.
-¿Cómo afronta la política de Menores de Castilla la Mancha este problema?
Hacemos mucho hincapié en la prevención, a través del Plan integral de Familia 2007-2011, en el que participan distintas consejerías para conseguir la conciliación de la vida laboral y familiar, para que los padres puedan ocuparse más de sus hijos. Tenemos programas para actuar en cuanto se detecta el primer germen del problema, con profesionales que pueden ofrecer habilidades para normalizar la situación. Además del programa de mediación y el de orientación e intervención familiar, tenemos el programa de violencia intrafamiliar, que es muy importante. Puede ser que los casos nos lleguen cuando ya se ha producido esa violencia, pero al trabajar tanto con la víctima, como con el agresor o los testigos, que pueden ser los niños, evitamos que en un futuro vuelva a producirse.
-¿Y están siendo efectivos?
Se está consiguiendo, con casos concretos en los que participan todos los miembros de la unidad familiar. Y además, los recursos se conocen y demandan cada vez más, lo que también prueba que están funcionando y que la gente confía en ellos.
Tenemos siete unidades de violencia intrafamiliar, una en cada capital de provincia, otra en Talavera y otra itinerante en Alcázar de San Juan, que están dando muy buenos resultados. El año pasado atendimos a 1.600 personas en este programa y en los 6 primeros meses de este año van 1.300.
Hay un programa de encuentro familiar, que se activa por decisión judicial cuando una pareja se separa y tiene problemas.En ese punto se facilita que el progenitor vea a su hijo sin conflicto y en 15 meses puedan verse en la calle, con normalidad.
Tenemos el programa de centros de día, donde se trabaja con las familias por la mañana y con los adolescentes por la tarde. Y se hace captación activa con educadores de calle que van al botellón, a las zonas donde están estos chavales.
-¿Qué puede alertar a las familias del riesgo de una adolescencia difícil?
Un menor conflictivo a partir de los 12 años, que pueda tener problemas en el colegio, en el barrio. No debemos dejar pasar conductas violentas. Los servicios sociales básicos, que hay en todos los ayuntamientos, son la puerta de entrada a todos estos programas, que están en red, funciona muy bien y está extendida por toda la región.
-La madre del adolescente que agredió a su monitora no pudo más con él. ¿Cómo actúan cuando unos padres les entregan el cuidado de un hijo?
En este momento la Junta tiene la guarda de 160 chavales cuyos padres nos han pedido que la asumamos temporalmente, no sólo porque los menores sufran un trastorno de conducta (como en ese caso), también porque la familia pase por un problema y necesite apoyo. Para ellos tenemos distintos dispositivos: el acogimiento familiar y el residencial, al que se derivan todos los menores con trastorno de conducta.
Además, tenemos la tutela efectiva de 1.100 niños, bien porque han sido entregados en adopción o porque sufren una situación de desamparo. En estos casos, se trabaja también con las familias biológicas, desde los servicios sociales básicos, para ayudarlas a superar la situación que provoca el desamparo. Cuando se normaliza, los hijos vuelven con ellos, que es donde mejor pueden estar.
-¿Es lo habitual?
Se recuperan familias, pero también es cierto que, en otros casos, cuando los profesionales concluyen que la familia no va a ser capaz de volver a asumir a ese niño otra vez, que esa situación de desamparo no va a desaparecer, se inicia el acogimiento preadoptivo, con otros padres que quieran y puedan hacerse cargo de estos niños. Cuanto más mayores van siendo, más difícil es encontrarles una familia idónea porque estos niños suelen cargar con una mochila de problemas.
Cuando son pequeñitos se puede trabajar muy bien con ellos, sólo con darles cariño reaccionan muy bien. Pero cuando llegan a cierta edad, el volumen de la mochila es tan grande, que los padres de acogida ya no pueden asumirlo. Y eso es lo que los técnicos tratan de dilucidar para evitar que fracase la adopción.
-¿Cómo funciona el acogimiento familiar?
En este momento tenemos 158 familias en toda la región que asumen el cuidado del menor mientras dura la recuperación de su familia biológica. Ese es el gran valor del acogimiento: dar cariño, enseñar a estos niños a saber relacionarse con sus progenitores, a saber querer, porque muchas veces llegan sin que les hayan dado nada de cariño. Otros menores, porque tenemos alguna falta de familias de acogida y por otros motivos, pasan a acogimiento residencial en alguno de los 85 centros, con 619 plazas, que tenemos por toda la región (no están cubiertas).
-¿Qué ocurre cuando cumplen los 18 sin haber podido reintegrarse en una familia?
A partir de los 16-17 años pasan a pisos de autonomía, donde se les prepara para enfrentarse con 18 a la vida, con un monitor que les ofrece habilidades para que empiecen a manejarse solos, con cursos de formación laboral y donde reciben un pequeño sueldo hasta que consiguen empleo.
-¿Hay un seguimiento después?
Si, si porque además estos chicos terminan teniendo muy buena relación con sus monitores. Y también se les da la oportunidad de que si en algún momento dado necesitan un apoyo, podamos ofrecérselo.
-El adolescente que apuñaló a su monitora ha sido ingresado en un centro de reforma. ¿Qué es?
Es un centro para menores que delinquen y al que llegan por orden de un juez, que decide también el tiempo que deben permanecer allí. En esos centros se hace un trabajo exhaustivo con cada chaval, en función de las necesidades de cada uno. Tienen un programa educativo, porque no pueden dejar de formarse, sus terapias ocupacionales y pueden dedicarse a según que cosas. Se trabaja también con las familias para que asuman unas normas, unos patrones que el chaval debe encontrar cuando vuelva a casa.
En Castilla la Mancha tenemos 2 centros con 32 y 40 plazas de regimen cerrado y 48 de regimen semiabierto y abierto, para chavales con delitos menores, que pueden permanecer en el centro durante la semana y salir los fines de semana.
-¿Están cubiertas esas plazas?
No. En alguna ocasión si nos hemos visto apurados por una avalancha puntual, pero eso no es lo habitual.
-¿Dónde está el equilibrio entre los que exigen más disciplina y condenas más duras para los menores que delinquen y los que abogan por más flexibilidad en la atención a chicos conflictivos?
Es muy fácil en el tema de menores hacer demagogia. Está claro que son chavales de muy corta edad y nunca podemos renunciar, con ninguno de ellos, a intentar su reinserción. Muchos chicos no han tenido esa oportunidad, porque vienen de familias desestructuradas, con muchos problemas.
Nosotros nos resistimos a dar por perdido a un niño y por eso seguimos trabajando con ellos en el ámbito en el que podamos, para que cuando tengan 18 años puedan tomar las decisiones más adecuadas. A veces no lo conseguimos, pero hay un dato esencial: en los centros de reforma de Castilla la Mancha logramos una tasa de no reincidencia del 82%, que es una de las más altas de toda España. Es importantísimo y fruto del buen trabajo que hacen los profesionales que están en todos estos centro.
-Sin embargo la última Memoria de la Fiscalía de Toledo mostraba un incremento de la delincuencia juvenil en la provincia en 2009.
Hay que tener en cuenta que hablamos de una tasa no muy alta y por tanto cualquier incremento, en %, es importante. No son tantos chavales. El año pasado fueron 1.870 los que cometieron alguna infracción (en la región) y de ellos 1.050 tuvieron alguna medida judicial; el resto se resolvió con mediación o medidas administrativas. Se ha incrementado, no podemos negarlo, pero lo más importante es que en los últimos 4 años el aumento está siendo ligero y la reincidencia es mínima.
-Además de los programas anteriores, ¿hay un Plan concreto para reducirlo?
Prevención. Hemos puesto en marcha el programa Arranca, que está empezando a funcionar en Albacete y en Ciudad Real y que después del verano llegará a Toledo. Los educadores van a ir a los barrios para trabajar con chavales que en un futuro corren el riesgo de delinquir, trabajarán en reconducir sus vidas, en su entorno. Queremos que estos chicos, luego, se conviertan en agentes sociales para ayudar a otros como les han ayudado a ellos. Creo que va a dar muy buenos resultados.
LA INSPECCIÓN INTERVIENE
La monitora agredida, de 26 años, evolucionaba favorablemente de las graves heridas que sufrió el miércoles 28 de julio. Al cierre de esta edición, permanecía en el hospital Virgen de la Salud de Toledo, donde fue intervenida quirúrgicamente tras el incidente. La víctima fue atacada cuando se encontraba en la cocina del centro, a solas con el menor. Otros profesionales pudieron reducirle hasta que llegó la policía. El adolescente ha sido internado 6 meses, prorrogables otros tres, en un centro de reforma por orden judicial.
CCOO llevó el caso el lunes 2 de agosto a la Inspección de Trabajo para que investigue si se ha podido cometer alguna infracción en prevención de riesgos laborales. El martes 3, el Comité de Empresa de Fislem, la empresa que gestiona este centro, trató el asunto y a lo largo de la semana tenía previsto reunirse con la dirección del centro para discutir cómo mejorar la seguridad y plantear una revisión de los protocolos de actuación.También, para determinar con más precisión los perfiles de los internos y la formación que los profesionales requieren para atenderles.
Los monitores de este centro pudieron acceder al proceso de selección laboral con el título de Bachillerato. CCOO y UGT aseguran que han denunciado reiteradamente la falta de seguridad en el centro, más cuando se decidió reducir de 3 profesionales en turno de mañana y tarde y 2 por la noche, a 1 por turno.Dicen desde UGT que “los trabajadores sufren agresiones casi a diario”.
Hugo Muñoz contesta: “Estamos hablando de centros en los que hay chavales con trastornos de conducta, conflictivos, que siempre generan situaciones límite, pero los profesionales que trabajan allí están muy preparados. Lo que no quita que en un momento dado haya una patada, un cabezazo o una situación complicada, que ellos saben cómo manejar. Lo que no podíamos prever es lo que ha ocurrido. En este centro llevamos casi un año trabajando y claro que ha habido problemas, pero muy bien llevados por los profesionales porque están formados para ello y saben que trabajan con chavales que llegan con mucha agresividad. Yo sólo tengo que agradecerles el trabajo que hacen, porque es muy bueno”.
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