Una semana difícilmente igualable la que le ha correspondido cumplir a la presidenta del Gobierno de Castilla-La Mancha, María Dolores de Cospedal.
El miércoles 23 tenía lugar la razón del resto de actividades representativas que debió ejercer en estos días con su toma de posesión, en los claustros de San Pedro Mártir de Toledo, como Presidenta. Allí estuvieron Mariano Rajoy, al primero que citó en su intervención, el ministro Chaves, José Bono, el presidente saliente, José María Barreda, Soraya Saenz de Santamaría, Trillo, Pons, Gallardón, Juan Abelló, el Presidente de las Cortes, Vicente Tirado, los alcaldes de las capitales de la región, los alcaldes de la mayoría de las poblaciones de la región que no son capitales, presidentes de la diputación futuros, tertulianos mil……lo que no hubo fue ágape alguno, más allá de un refresco, vino, cerveza y cava manchego para calmar la sed.
Era una cuidada austeridad que continuó extremada el lunes 28 en la toma de posesión del nuevo gobierno en el palacio de Fuensalida, que se recupera como edificio presidencial, y donde ya no hubo refresco alguno para los invitados. Entre medias, la procesión del Corpus toledano donde con vestido y mantilla negros María Dolores de Cospedal mandaba en su persona un mensaje similar de austeridad. El martes 29 culminaba el proceso de grandes actos representativos en la entrega de los premios Fundación Toledo que tuvo lugar en el teatro Rojas y donde, por primera vez, no hubo un representante de la Familia Real. A última hora no asistió el Rey como se había anunciado. Recayó pues, en la presidenta de Castilla-La Mancha compartir el protagonismo con los galardonados.
Se entiende que no será una situación habitual la de tanto cometido de representación, a pesar de que hubo más pues en esos días asistía a importantes reuniones de su partido, del que es secretaria nacional, y conformaba su Gobierno. Un trabajo, sin duda, muy intenso que crea expectación, a mi por lo menos me la crea, ante la posibilidad de llevar a cabo una tarea que se sabe va a ser muy intensa por la dificultad de la misma y con un organigrama político muy justo en medios. La austeridad no sólo la ha aplicado en los ágapes. Cabe pensar que irá moldeando la administración, en la cercanía del vértice de la pirámide, en función de las necesidades que a su entender vayan surgiendo y piense que la herencia recibida no le vale por no saber qué obedece a necesidad y qué a compromiso. El tiempo dirá pero hasta que hable se presume mucho trabajo para cumplir las expectativas, especialmente cuando los medios que heredan son escasos.
Lo probable es que en esta legislatura haya tres etapas, hasta las elecciones generales donde el gobierno de Cospedal procurará que ninguna de sus medidas, por lo que ella representa como número dos del PP, pueda perjudicar las expectativas electorales de Rajoy; después de las elecciones donde acometerá las reformas que considere más necesarias y más difíciles y una tercera etapa más expansiva siempre y cuando España haya entrado en un proceso de recuperación. En este sentido el PP necesita ese adelanto electoral que solicita Rajoy para adelantar sus medidas, especialmente las más impopulares.
Ningún Presidente de Castilla-La Mancha accede al cargo en situación tan difícil, dirigentes del PP castellano-manchego consideran, ahora en privado, que se quedaron cortos en la estimación de las deudas contraídas por la Junta de Comunidades. Para afrontarla, Cospedal ha elaborado un organigrama que le cabe en la palma de la mano, un Gobierno al que conoce perfectamente, por tanto de total confianza, y con mucha experiencia política en sus miembros. Ahora lo que van a necesitar es una gran capacidad de trabajo.
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