Miedo a la derecha es el que plantea la izquierda en estas elecciones, si viene también viene el copago sanitario, opinan, y la reducción e incluso la supresión de muchas de las políticas sociales, y miedo a ser considerados muy de derecha es el que tienen en el PP por si la rosca se pasa.
El problema de no saber cuando se va o se viene e intentar coger votos de todos los lados es que también uno se abre a la crítica y puede llegar de direcciones varias. Intentar amarrar el voto de la derecha más derecha del electorado castellano-manchego y pretender que el contrario no lo resalte es ingenuo.
La candidata del PP a presidir el gobierno de Castilla-La Mancha no ha ejercido una política moderada en la región en ningún momento de esta legislatura, pero procuraba que la voz cantante la llevaran otros, sin embargo en los últimos tiempos su postura se ha visualizado puesto que la necesidad que marca los tiempos la ha obligado a dejarse oír, dejarse ver ya lo hacía, dando así mayores elementos de juicio sobre sus posiciones políticas. Esto ha dado lugar a que Barreda la comparase con la líder del ultraconservador Tea Party de Estados Unidos, Sarah Palin: “Es pura fachada, agresiva y con poco fondo”, dijo. En el PP ha sentado mal e incluso han atribuido la crítica a machismo, en eso son reiterativos puesto que también al machismo se atribuyó la crítica a los supermillonarios, en pesetas claro, sueldos que acumula De Cospedal anualmente. Una crítica que tiene especial sentido cuando a quien se la hace pretende gobernar Castilla-La Mancha y exige austeridad.
No es casual que de los nueve actos electorales que José María Aznar tiene programados, dos de ellos sean en Castilla-La Mancha, tampoco que Esperanza Aguirre inmersa en su propia campaña en Madrid, esté participando en la de Castilla-La Mancha. Esperanza Aguirre ya se mostró entusiasta del Tea Party.
Cuadrar el círculo es difícil, atraer el voto del ala más a la derecha del PP y pretender no asustar a la vez a los sectores progresistas de la región que andan debatiendo consigo mismo si votar o no resulta complicado. Decir lo uno y lo contrario y que la gente escuche tan solo la parte que interese es difícil, no digo que imposible. Lo hizo cuando las Cortes de Castilla-La Mancha votaron contra la instalación en la región del almacén de residuos nucleares, el PP no votó esa resolución aún cuando el grupo socialista la planteó literalmente igual a unas declaraciones formuladas por De Cospedal. Y es que no es lo mismo declaraciones que se lleva el viento que una resolución de las Cortes, máxime cuando se es secretaria nacional de un partido como el PP y se pretende seguir siendo.
La disyuntiva de no aparecer tan escorada a la derecha que mueva a los progresistas al voto útil hacia Barreda, situación de la que nunca se ha visto la izquierda tan necesitada a tenor de la última encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), que daba ganadora a Cospedal sobre Barreda por un diputado con tan sólo un 1,3% de diferencia, es la que se plantea el PP en los últimos tiempos de campaña y por eso su enfado por la comparación con Sarah Palin, personaje idealizado en otros momentos por los dirigentes del PP a la que han seguido en su manera de formular la crítica política, especialmente en Castilla-La Mancha durante esta legislatura. No en vano, en ocho ocasiones distintas abandonaron las sesiones plenarias de las Cortes, especialmente cuando se hablaba del agua de Castilla-La Mancha que va para Levante. A ello se sumaba la ronda de ruedas de prensa semanales de parlamentarios y alcaldes descalificando a Barreda por cualquier causa o razón.
Ni uno ni otro partido político se atreve en estas elecciones a formular propuestas importantes. Todos quieren acabar con el paro, estaría bueno; pero ninguno plantea cómo ni ejemplo de cómo lo resolverían o lo han resuelto. Hablan de austeridad en el Gobierno, en Castilla-La Mancha ya se cuenta con el Gobierno más reducido de toda España, así que por ese lado no cabe salvo la demagogia. En políticas sociales sí cabe el ahorro, si dejan de prestarse servicios: Castilla-La Mancha ha obtenido un 9 en la aplicación de la Ley de la Dependencia por un 2 de la comunidad de Madrid y eso es caro pero sólo para quien no tiene la necesidad.
También cabe el ahorro en la obra pública, es probable que tengan que verse frenadas un tiempo las obras de infraestructuras. Hace unos días entró en funcionamiento la autovía de la Sagra; pero no creo que se proyecten muchas más por el momento a no ser que se elija este modelo de gobernar en perjuicio de la sanidad y de la educación. El que gobierne tendrá que elegir, el dinero va a ser el mismo y escaso y nadie, salvo los especuladores, ha aprendido a multiplicarlo y en esta época somos nosotros los especulados.
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