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Sat19052012

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La vendimia manchega habla en rumano

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Más de 5.000 jornaleros trabajarán en la vendimia toledana

Las uvas ya están maduras en los viñedos de Castilla-La Mancha y a lo largo de este mes de septiembre más de 40.000 jornaleros -la mayor parte de ellos rumanos- trabajarán en una nueva campaña de vendimia que arranca con viejos problemas: malos precios para los productores, acusaciones a la industria de abusos e incertidumbre en el mercado del vino, pese a los buenos datos de exportación y a las escasas existencias de vino de la campaña anterior. 

Comienza el mayor ajetreo del año en el campo regional, cuajado de viñas que alimentan la más potente industria agroalimentaria de Castilla-La Mancha: el vino.

El viñedo de la región mantiene el estatus de estar entre los mayores del mundo, pero en los últimos años ha pasado de extenderse por 600.000 hectáreas a reducirse a las 449.622 actuales (de ellas, 115.991 están en la provincia de Toledo).

Los fuertes incentivos económicos de la Unión Europea para arrancar viñedo han propiciado este descenso, aunque la producción global del vino se ha reducido muy poco ya que las nuevas plantaciones, con variedades de uvas mejorantes y viñas en espaldera, son más productivas que las tradicionales.

Mayor merma en la cosecha de esta campaña van a provocar el mildiu y las tormentas a destiempo. El secretario general de Asaja en Castilla-La Mancha, José María Fresneda, ha calculado que la producción de este año rondará los 19.280.000 de hectólitros de vino y mosto (en Toledo la producción será de unos cuatro millones de hectólitros, la segunda mayor de la región, superada con creces por la producción de Ciudad Real, que será de 9.500.000 de hectólitros).

La enfermedad del mildiu (hongo que ataca al viñedo) -que ha afectado especialmente en Ciudad Real- será la causa de  una reducción de la cosecha estimada por Asaja en el 5’6% respecto a la campaña anterior. En La Mancha toledana, concretamente en Quintanar, Miguel Esteban y parte de Villanueva de Alcardete, ha sido una tormenta de viento y granizo lo que en mayor medida ha golpeado al viñedo, del que se perderá un 30% de su producción (las organizaciones agrarias han pedido la declaración de zona catastrófica para la zona de La Mancha toledana).

Pero con todo, la ruina mayor no viene del cielo, sino del comportamiento de la industria, según denuncia Fresneda. “Los precios de las uvas que ya han hecho públicos algunas bodegas de La Mancha y Valdepeñas son absolutamente insuficientes e inaceptables. No son precios dignos del esfuerzo que está haciendo el sector productor y no se justifican con la situación actual: notable reducción de la cosecha, inexistencia de excedentes y récord de exportaciones. En cambio, los precios que se están dando están al nivel de los de los años 1988 y 1989. Denunciamos una vez más la posición de dominio del sistema de formación de precios del sector industrial”. En concreto, en las tablillas de las bodegas se concretan estos precios: 0’0147 euros/kilogrado para la uva blanca de la Denominación de Origen La Mancha y 0’0153 euros/kilogrado en la Denominación de Origen de Valdepeñas. La uva tinta se cotiza en La Mancha a 0’0159 €/kilogrado  en La Mancha y 0’0189 €/kilogrado  en Valdepeñas. Son precios por debajo de lo que les cuesta producir las uvas a los agricultores.

En el caso de las cooperativas, que concentran más del 60% de la producción, los precios tardan en determinarse y no se liquida con los agricultores hasta muchos meses después.

Contra esta situación luchan las organizaciones agrarias (Asaja, COAG Iniciativa Rural y UPA) desde hace décadas y aún es un conflicto sin resolver.

Otro viejo problema ha reaparecido este año, el de las contrataciones para la vendimia. El Gobierno central ha logrado una moratoria para la libre circulación de los trabajadores rumanos -principal mano de obra en la vendimia manchega-, lo que ha generado una mayor burocracia para los agricultores, ya que sólo pueden contratar a aquellos que estuvieran apuntados al paro antes del 22 de julio o a quienes tengan permiso de trabajo.

BLANCA CORROTO, PRESIDENTA DE ASAJA TOLEDO: “LA MANO DE OBRA NACIONAL TIENE SERVIDO EN BANDEJA SI QUIERE VENDIMIAR”

"Estamos hasta arriba de papeleo. Hoy mismo tenemos a más de cincuenta rumanos pidiéndonos trabajo para la vendimia, y es un lío muy grande, es como retroceder dos años en el tiempo”, se queja Blanca Corroto, presidenta de Asaja en Toledo, organización que informa y gestiona la contratación de mano de obra para los agricultores que lo precisan.

De los cerca de 45.000 jornaleros que necesita este año la vendimia castellano-manchega, unos 5.000 trabajarán en la provincia de Toledo.

La Unión de Pequeños Agricultores calcula que el 80% de la mano de obra será rumana, aunque únicamente hay 14.000 rumanos apuntados al desempleo (otros 50.000 viven en Castilla-La Mancha, aunque ni están apuntados al paro ni tienen trabajo).

Por su parte, Blanca Corroto asegura que “la mano de obra nacional lo tiene servido en bandeja si quiere trabajar en la vendimia, pero no es lo más frecuente, aunque sí es cierto que hay más españoles que ahora quieren vendimiar”. El jornal es el que fija el convenio del campo, que está en unos 51 euros por día.

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